Antes

Necesito una pagina  en blanco  tal vez una forma blanca, un punto sin pre-diseño que me permita mover la eternidad en el tiempo. Mi trabajo es un ensayo constante sobre el hacer, sobre la estética, sobre la pintura en si misma. Parece estar sin terminar pero es exactamente todo lo contrario.

Estoy tratando de condensar momentos. No tener la tela completa me recuerda exactamente el momento en el que fue hecho.

La imagen que está ahí tiene el sentido perfecto que estoy buscando en términos formales La imaginación reemplaza y completa lo que se supone que estaba  faltando…

La pintura es objeto pero en nuestros pensamientos tiene que haber un movimiento.

Quiero construir un mundo en el cual cada color cada forma se sienta real pero fuera de lugar. Y esto es a causa de la interacción de lo vemos y lo que realmente está ahí.

Todo esto es acerca de los límites del lenguaje. La tela y esos colores son más reales que la imaginación que sucede (transcurre) mientras miramos.

¿Cuán débil puede ser el cuerpo humano en comparación a la imaginación?

¿Cuán débil es esta tela este óleo, en comparación a la ficción (el tiempo) alrededor de esta imagen?

 

Ahora

La composición está siempre en el momento. Las referencias a la temporalidad son minimizadas e incluso negadas. Siempre sólo el momento, y no simplemente el estar en él, sino el permanecer en él, con ansiedad mezclada con aburrimiento. Por lo que posiblemente tampoco para nada en el momento.

El marchitar de las flores, las abstracciones derretidas -flechas del tiempo- persisten en la memoria, en ser más que una presencia.

Tal vez por esto es que los elementos repetitivos son tan importantes, son la eternidad en el espacio entre  cada una de las pinturas. Tenemos un pasado y también tenemos un futuro (un propósito), el presente de la imagen es nada y eterno. Final del tiempo: No son conscientes de su pasado y su propósito es una búsqueda vacía de llegar -a ninguna parte –  son animales.

 

Después

La emoción  ahora ocupa todo el lugar queda traducirlo a nosotros mismos. Y sólo si permanecemos sensibles frente al Mundo, seguimos capaces de atravesarlo…La correspondencia está establecida.

Estoy tratando de atar diferentes momentos. Crear un círculo perfecto: círculo  sensual que es túnel  que nos deja seguir caminando emocionalmente en éste Mundo.

Before

I need a white page a shape maybe a point without pre-design which allows me to move eternally into time. My work is a constant essay about doing, about esthetics, about painting itself. It appears to be unfinished but is exactly the other way around.

I’m trying to condense time.  Before: Not having the full canvas  reminds me to exactly the moment where it was done. Now: The image which is there  has the perfect sense I’m looking for in formal terms. After: Then again the mind replaces and completes what is suppose to be missing…

I am setting out to explore the possibilities to break the limits inside time. I want to move those limits inside the mind, the painting is there like it is but in our thoughts there has to be a movement.

Adding movement, occasionally, just occasional, brief glimpses of fantasy.

In The Exterminating Angel by Buñuel- the characters just cannot pass trough an invisible barrier – we see through an open door but they can´t access: fantasy inside the reality.

Watching a ¨work in progress painting¨ gives you , for some reason, a taste of the real.  Generate a perfect and reliable image and then the development of the form and the concept is the one responsible for plunge us into fantasy.

What really matters, in any case, is to build a world in which each color each form feels real but out of place. And this is because of  the interaction of what is in our minds and  what is really there.

All this is about boundaries of the language. The canvas and those colors are more real than the time happening.

How weak the human body can be in comparison to the intellectual construction?

How weak is this canvas, this oil,  in comparison to the fiction (the time) around this image.

 

Now

The composition is always  in the  very moment. References to temporality are down played or even denied. Always only the moment, and not just being in it, but staying in it, with anxiety mixed with boredom. So maybe also not in it at all.

The decay of these flowers, the melted abstractions  – arrows of time – insist on memory, on being more than an eternal – extreme presence.

Maybe that is why the repetitive elements are so important, they are the eternity in the space between each piece .We have a past and we also have a future (a purpose). The present of the image is nothing and eternal. End of time: They are not aware of their past. And their purpose is an empty pursuit of arriving – nowhere – Animals

 

After

The feeling is occupying the whole place. We have to translate it in ourselves. And only if we stay sensitive towards the World, we will remain able to go through it…The correspondence is established.

I’m trying to tie different times. Creating a perfect circle: under sensuality this circle is a tunnel that’s open and allows us to keep walking emotionally in this world.

Que un poco te hace mal

(Texto para conferencia RE:00 por Santiago Villanueva y Claudio Iglesias, Museo Nacional de Bellas Artes 2015)

 

-“Fuga psíquica” en inglés, un estado de disociación o jet lag ideológico. Siempre pensé que el arte contemporáneo tenía algo disociatorio, que te separa del contenido, que lo pone en vilo, que un poco te hace mal, te aleja de algo suave, infantil o cálido… Una especie de frialdad más allá de la temperatura del contenido… como la ironía sin cariño, sin risa, o una risa estridente, frenética.

 

– Pienso primero, pero al terminar de escribir o mejor dicho recordé al terminar de escribir esta frase.

Primero recordé la imagen y después vinieron las palabras. ¿No es acaso lo mismo? Sí es lo mismo. Visualicé las letras podría decirse. Bueno, recordé la tapa de un libro de Rimbaud. Recordé el título  porque recordé la gráfica de la tapa que él no hubiese podido concebir. Y en ese instante entendí que lo genial no era la esa imagen sino que lo que brillaba era la sonoridad pero también el contenido de ese título que no se me va del pensamiento. ¨HAY QUE SER ABSOLUTAMENTE MODERNO¨ , hay que ser absolutamente moderno. Voy a volver sobre esto.

 

-La anatomía del  arte se transforma: el arte ahora comparte espacio con todo. No hay un espacio definido que contenga las obras.

 

-Antes el artista producía ficciones. El límite físico era claro, dónde empezaba y dónde terminaba la pieza. Tenía marco. La realidad actual produce más fábulas que los artistas: la política, el cine documental hasta incluso la economía política es dueña de las ficciones. El artista de los 00 produce o intenta producir realidades o verdades: vómitos de subjetividad pura. Dado que no existe la objetividad la subjetividad tomó esa batalla.

 

-La obra de arte actual o la de los 00 es irreductible de su contexto, me refiero a su contexto temporal. No existe sola. No puede. La duración de la mirada es ingrediente más que nunca. Se volvió teatral. Y sus obras su utilería.  No hay intercambio de sentido, hay intercambio de tiempo.

 

– El artista de los 00 dejó de ser extraordinario. Dejó de ser excéntrico, dejó de ser personal.

Artista con jean y remera. Esto lleva a pensar en el tema tan visitado sobre la profesionalización del artista. Yo personalmente no creo que éste sea un tema fértil, por lo menos no en Argentina.

 

– En los 90 había un clan. Hoy no hay ni siquiera personalidades. Son o somos entes móviles.

 

– En los 90´parecía aún existir una estética contra algo, una denuncia, había una relación con la tradición. La pesadilla del pasado parece haberse esfumado y haber dejado a los artistas solos. Ahora ese algo es el propio devenir. El arte actual no se propone un fin, sino que el fin es el proceso.

Y hay dos maneras posibles de devolverle el sentido ó el contenido:

  • el de lo personal (cualquier experiencia íntima fuerte)
  • y el de lo social ( la religión, la política de las revoluciones, la ciencia)

La falta de contenidos sociales y/o personales en el arte hace que el sentido directo se vuelva inasible.

 

– Al haber desaparecido la tradición y sucedido definitivamente la expropiación del sentido en tanto contenido el artista de los 00 queda desviado. Pareciera que el arte perdió la verdad. Tal vez el contenido del arte de los 00 sea la propia intimidad del sentido. Y sólo nos queda  ser testigos de la producción de la significación en vivo y en directo. Ao vivo.

 

– El arte de los 00 es un fluyente estado mental que decanta en obras. Se muestra, entonces, la materia cuando todavía no tiene forma. Y esta sustancia amorfa inacabada  no tiene cualidades venéreas…¿Qué queda? ¿Cómo se relaciona con el espectador? ¿Porqué en los 90´era más amable esta interacción?

 

– La responsabilidad de un artista es dar cuenta de una realidad dada. Sea personal o sea social. En el mejor de lo casos es la combinación de las dos. No crear mensajes sino crear mundo. Por eso la falta de marcos. El artista puede cambiar las conciencias pero sólo a partir de la impresión. Impresionismo. Modificando la sensibilidad de quien observa. Se parece a la religión y se parece a los animales. Cuando uno sale de una misa o de una meditación se lleva un souvenir: un estado de conciencia alterado. Y cuando pasamos un buen rato con un animal (cuanto más grande sea el bicho mejor) pasa algo parecido. Ese movimiento nos hace percibir las calles por las que llegamos a la iglesia o al templo como diferentes, como si las caminaramos por primera vez. Eso es lo que creo debería pasar al salir de un museo, al salir de cualquier espacio que contenga estas impresiones. ¿Cómo hacer para transmitir al menos esa voluntad a quien mira?:  Que ya no importan los objetos, que ya no importa la técnica que sólo importa el tiempo durante y después de estar en los templos, ó con las obras ó  con los animales.

 

– Los artistas contemporáneos desconfían de sus espectadores y los espectadores desconfían de sus artistas. Sordera. Autismo. Tabú.

 

– Tabú: Encuentro cierta similitud con las vanguardias históricas: el hecho de esconder los códigos (los lenguajes). Las vanguardias lo hacían en pos de crear un nuevo mundo, un nuevo hombre. Parecían las bases de la creación de un mundo ideal pero posible. Para crear el nuevo hombre que aprecie el arte, como también  imaginaba la Bauhaus es necesario que el que vé se entregue, se deje llevar, que esté sensible a las transformaciones propias del mundo, que esté fascinado por su tiempo y no cautivado en la nostalgia.

 

Ahora la coexistencia de mundos se ha aceptado de tal forma que sólo quedan burbujas aisladas que se chocan en sus perímetros y aprovechan el envión del roce para disparar hacia el lado opuesto. Jamás se rompe una burbuja.

 

– El arte contemporáneo como género: Se suplen los contenidos por las  cualidades formales. Como un holograma centrípeto que se repliega y se repite hacia adentro en lugar de contener algo. La forma es el contenido.  Es importante pensar en la palabra contenido en sí misma. El término  asume la existencia de la forma contenedora, valga la supesta contradicción. Pero en este caso no habría nada o habría sólo réplicas de la forma dentro de la forma. Es como si finalmente la palabra contenido hubiese podido ejercer su voluntad etimológica.

Las convenciones del lenguaje visual se garantizan por su forma y no por lo que esa forma contiene ya que esta forma contiene forma.

 

-Lo nuevo ya no existe, no podría explicar esta frase más que repitiéndola una y otra vez hasta que suceda algo. Lo nuevo ya no existe. Lo nuevo ya no existe Lo nuevo ya no existe. Lo nuevo ya no existe. Lo nuevo ya no existe. Lo nuevo ya no existe.Lo nuevo ya no existe. Lo nuevo ya no existe Lo nuevo ya no existe. Lo nuevo ya no existe. Lo nuevo ya no existe. Lo nuevo ya no existe. Lo nuevo ya no existe.Lo nuevo ya no existe. Lo nuevo ya no existe.

 

-¡Cuanta impotencia me da imaginar que la intelectualidad nos ha abandonado! Los desertores del arte contemporáneo o los enemigos del arte contemporáneo (que están más metidos en el arte que los propios artistas) viven conservando su cultura tradicionalista que les enseña odiar el arte de sus días amando ,entonces, el pasado como tesoro. Conservan ese pasado como verdad. Guardan su alquimia en formol para resucitarla cual mosquito de Jurassic Park. Todo un esfuerzo de restaurador en lugar de pensar a sus contemporáneos.

¿No es esto infantil? Nada más ingenuo que defender el pasado poniéndolo en el ring con el presente.

 

-Me gusta la idea de que las miradas se vuelvan  más  justas y sí justas de justicia.